Un día con el pastor. Las Garitas

07/11/2021. RECORRIDO PASTORIL POR EL PARAJE DE LAS GARITAS. SIERRA ESPUÑA

Breve crónica de la actividad.

¡Yeeeeca, yeeeeca! ¡Bájalas, bájalas! ¡Ande vais! ¡Tolón, tolón! ¡Beeeee, beeeee, beeeee! ¡Tolón, tolón!… Entre órdenes a ovejas, cabras y perros, toloneos de cenceros y balidos de unas y otras fue despertando la jornada. Fueron éstos algunos de los sonidos que acompañaron a los intrépidos “aprendices de pastor” durante la mañana del pasado domingo por sierra Espuña. De la mano de Emilio y sus hijos, Eloy y también Emilio, tres pastores de estirpe y totalmente vocacionales, una treintena de senderistas pudieron conocer la continua dedicación que exige este tipo de vida.

En el marco del programa de actividades que conmemora los 130 años del inicio de las repoblaciones forestales de Sierra Espuña, promovido por la Dirección General de Medio Natural, el 7 de noviembre tuvo lugar en el paraje de Las Garitas una de las acciones más esperadas, la destinada a conocer el día a día de un pastor, tanto en los corrales como en su recorrido por el monte. En efecto lo de esperada, pues no en vano, aunque la actividad sólo contaba con 30 plazas, fueron más de 80 las inscripciones recibidas.

A las 9 de aquella fresca mañana, con un cielo azul que prometía disfrutar de bellas vistas, los participantes se congregaron junto a los corrales de Las Garitas, vieja construcción en ruinas que debe su nombre a las dos casetas de vigilancia que mantuvo en sus esquinas para proteger a la adinerada familia que allí veraneaba y a sus bienes del paso de los bandoleros. Hoy aún queda una en pie. La noche anterior había tenido lugar un parto, por lo que antes de partir monte arriba, tocaba vigilar el estado de los corderos y vigilar su buen amamante mañanero. Emilio hijo, autónomo ya en esto del pastoreo, partió en solitario con el grueso del rebaño y los perros hacia los llanos de La Retamosa. Allá le esperaban buenos pastos que las últimas lluvias ya dejaban entrever en el horizonte. Hasta la tarde no volvería al corral.

Mientras, Emilio padre y su hijo Eloy, el más pequeño de los herederos, pero hábil como él solo, daban los últimos retoques en el corral. Había que soltar a los sementales, echarles de comer y recoger los cencerros para salir con el otro ganado, el que sólo lleva cabras. Comenzaba la primera parte de nuestro recorrido pastoril, la que nos llevó hasta el corralizo de la casa del Guarda, justito en el límite del bosque. En él hembras y chotos permanecen separados del resto para evitar daños a los pequeños y preñados aún no deseados.

Como la actividad contaba con la presencia de un numeroso grupo de niños y niñas, no dudaron en emplearse en algunas de las faenas, como colocar el cencerro a las hembras que ese día liderarían el ganado o ayudar a que salieran del corral. Emilio y Eloy se esforzaron por hacerles disfrutar. Pero no sólo a los pequeños, sino también a sus progenitores y demás adultos, a quienes la curiosidad les hacía disparar preguntas de todo tipo para conocer más sobre la dura, pero interesante vida de estos pastores. Salpicando sus explicaciones con anécdotas o vivencias curiosas, más con el buen humor que caracteriza a Emilio, la entrada en el barranco de las Carboneras o el ascenso por el del Balandror resultaron amenos a la par que instructivos.

Y luego, mientras el grupo almorzaba junto a uno de los diques modernos construidos para contener las avenidas de agua que pudieran inundar la zona de La Retamosa, el ganado pastaba por lo alto de la ladera. Emilio lo sentía (los pastores dicen “lo sienten”, no que “lo oyen”), pero no lo veía. Sorprendía su tranquilidad, pero toda una vida de pastor es un grado para tener un buen temple aun cuando no se ve lo que es tu soporte vital. Emilio sabía por dónde andaba y cuánto tardaría en volver. De hecho, pronto comenzó a descender del monte y a la par, toda aquella tropa de senderistas ansiosos de conocer el mundo pastoril.

De regreso al punto de partida un trecho del camino discurrió en paralelo al caudaloso caño del Barbol, otro singular elemento de la historia de los recursos naturales de sierra Espuña.

Los próximos eventos conmemorativos del programa tendrán lugar el jueves 18 de noviembre, con una mesa redonda sobre las repoblaciones forestales; el viernes 19, con una lectura musicada de cuentos del ilustre Ricardo Codorníu, y el sábado 20, con la tercera y última ruta de este tipo por las inmediaciones de la casa forestal de Huerta Espuña.

Manuel Águila

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